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Buscando el equilibrio de la humildad.

Buenos  yoguis!

Qué tal lleváis Estos días. Aquí seguimos literalmente cocidos! Ya hacia años que no pasábamos tantos días a tanta temperatura y con un “viento de secador” que da miedito!

Pero en fin, cada día que pasa es uno menos….así me consuelo yo. Dentro de unos días estaré con mis chicos por tierras gallegas, ya que mi marido es de allí. Y como vamos a la preciosa Costa da morte, seguro que dormimos bien tapaditos! Qué ganas!
Por cierto que uno de esos días quiero ir a despedir al sol practicando yoga en un lugar muy especial. Ya os lo diré por si queréis acompañarme, pero ya iré concretando, la climatología gallega es mas variable y tengo que ver como van los días.
Para esta semana os traigo otras cinco asanas para el reto de Instagram #2015Yogui . Esta semana vamos a estirar todo el cuerpo en general, por lo que son perfectas para realizar a diario.

Y como palabra para reflexionar, o mantra, he pensado HUMILDAD. Personalmente pienso que la humildad de una persona tiene que estar equilibrada y ahí está el chiste de la cuestión. Excesivamente humilde nos aleja de mejorar y conseguir avanzar en el terreno personal, laboral, etc. Se corre el riesgo de caer en el conformismo excesivo y la sumisión. Y la falta de humildad nos puede alejar de la realidad de una manera tal, que no seamos conscientes de los verdaderos sentimientos y necesidades o limitaciones de nuestra persona.

Y es que es complicado de explicar.

Lo que está claro es que nadie somos mejor que nadie, pero tampoco peor que nadie.

Todos tenemos virtudes, defectos y aspectos personales en los que seguir trabajando.
Saber reconocerlos, aceptarlos y trabajar sobre ellos nos hará humildes ante nosotros mismos. Reconocer estas situaciones ante los demás demostrara nuestra humildad ante ellos.

Y sobre todo, si hay algo que dice de la humildad de una penosa es, las ganas de ayudar a los demás con mas o menos interés. No hay mayor regalo o recompensa que ayudar porque si, de corazón, sin esperar nada a cambio. Suena a tópico, pero es la realidad. La satisfacción que produce ayudar a alguien sólo porque ese sentimiento nace dentro de ti, es la mejor recompensa. Aunque también es complicado, ya que nuestro ego puede que se acostumbre a esa sensación y tenga la necesidad de tenerla siempre, por lo que nos empuje a estar ayudando a los demás eternamente. Y eso nos puede llevar a olvidarnos de nosotros mismos, haciendo que ese sentimiento de bienestar se transforme en culpa si no hacemos algo por los demás, frustrándonos. Por eso os decía que todo es cuestión de encontrar un equilibrio.

En lo que a yoga se refiere, las prácticas físicas con las asanas, nos ayudan a trabajar nuestra humildad. Reconocer nuestras limitaciones es duro, sobre todo al principio, pero es un paso necesario para conocer realmente a nuestro cuerpo y poder aprender a cuidarlo.
Encontrar el punto de esfuerzo, al trabajar en una postura, sabiendo que nos tenemos que esforzar pero sin forzar tiene su miga, y solo siendo honestos y humildes podremos encontrarlo.

Así que, dicho esto, os toca trabajar a vosotros. Aquí os dejo las posturas que vamos a practicar esta semana.

Empezaremos con la V invertida o perro boca abajo. La habéis visto un montón de veces. Personalmente, creo que es el estiramiento posterior mas completo de todos. Desde los brazos hasta los talones, se estira todo el cuerpo y es bastante sencilla de hacer.
De pie en la colchoneta, eleváis los brazos por encima de la cabeza y seguidamente flexionais el cuerpo hacia delante llevando las manos hacia el suelo. Una vez apoyáis las manos a los lados de los pies, flexionándose la rodillas si es necesario, lleváis uno de los pies hacia atrás, un metro aproximadamente, y después lleváis el otro pie también atrás. Dejando el culete arriba, mantenéis la piernas estiradas y los brazos en línea con la espalda, formando una V invertida. Para mejorar la posición, tenéis que llevar el ombligo hacia la espalda y rotar la cadera hacia afuera. Si los pies no os apoyan por completo no pasa nada, podéis hacer el gesto de “pisar uvas” flexionándose las piernas de forma alterna para ayudar a estirar los talones. La cabeza tiene que estar entre los brazos. Las paletillas juntas, como si quisierais llevar el pecho hacia la colchoneta.
La mantenéis un mínimo de cinco respiraciones y deshacéis.

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Después vamos a continuar con el perro boca arriba. Esta postura se diferencia de la cobra en que las piernas no tocan la colchoneta y la cabeza se lleva hacia atrás, acentuando mas la curvatura de la columna.
Partiendo de la postura anterior, lleváis el cuerpo hacia delante, sin mover las manos y dejando los pies en el mismo sitio pero con los empeines apoyados. Las piernas se mantienen activas y sin tocar la colchoneta. Las paletillas juntas, abriendo bien el pecho. Y la cabeza, con cuidado, hacia atrás. Mantenéis cinco respiraciones y deshacéis despacio.
Si os resulta muy incomoda, podéis dejarla en la cobra.

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Para seguir, lo haremos con el guerrero I.
De pie sobre la colchoneta con los pies separados generosamente y mirando al frente. Después, giráis el pie derecho, por ejemplo, hacia afuera. Flexionais la pierna derecha, formando un ángulo de noventa grados y colocáis las manos a los lados del pie derecho, este gesto es para colocar el cuerpo en la dirección correcta, y desde ahí eleváis el tronco y las manos hacia arriba, lo mas erguidos posible. Mantenéis la postura unas cinco respiraciones, deshacéis y repetís con la otra pierna.

 

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La cuarta postura de la semana es el guerrero humilde.
Partiendo de la misma colocación de piernas y pies que la anterior, juntáis las manos por detrás del cuerpo y giráis las palmas. Después flexionais el tronco hacia la pierna flexionada y separáis los brazos del cuerpo. Mantenéis un mínimo de tres respiraciones completas , deshacéis y repetís con la otra pierna.

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Y terminaremos la semana con un triángulo.
De pie en la colchoneta, separáis los pies generosamente. El pie izquierdo mira al frente y el derecho hacia afuera. Colocáis lo brazos en cruz y poco a poco vais viajando el cuerpo hacia la derecha, llevando vuestra mano derecha lo mas abajo que podáis y el brazo izquierdo se eleva hacia el techo. La mirada va hacia la mano izquierda. Mantenéis un mínimo de cinco respiraciones, deshacéis y repetís hacia el otro lado.

 

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Ya así tenéis una breve secuencia en la que se estira todo el cuerpo. Os pido que la realicéis con toda la humildad posible, escuchando a vuestro cuerpo, respetándolo y aceptando su forma y límites.

Aquí os dejo el video de muestra. En el llevo un top de Reebok y unos vaqueros cortos, tenía mucha calor ese día!

 

Espero que las disfrutéis. Ya sabéis que nunca tenéis que sentir dolor. Todo lo que comparto esta basado en mi propia experiencia personal y tenéis que saber adaptarlo a vuestro cuerpo y necesidades. Si no os sentís seguros o cómodos haciéndolo solos en casa, siempre podéis acudir a un centro con profesores especializados que os ayudaran de forma personalizada

Os deseo lo mejor para esta semana que comenzamos y muchas gracias por estar ahí!!
Un saludo
Blanca

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