Inspiracion

Práctica meditativa para hacer con niños

¡Muy buenas yoguis!

Como veis, ¡esta semana vengo el viernes por aquí!

Estos últimos días están siendo de asimilación de mi primer fin de semana de formación, como profesora de yoga, en el Asrham (la escuela) de Sanatana Dharma en Cestona, Guipúzcua.

Una mezcla de emociones, sensaciones e información que, sin duda, me hacen sentir muy agradecida, feliz y más motivada que nunca para continuar aprendiendo.
Cuando tenga la cabeza un poco más serena de toda esta mezcla de sensaciones, ya os contaré un poco más como está siendo este proceso de formación.

También he asistido a un pequeño curso de iniciación a la meditación en mi pueblo, promovido por la escuela de padres que os comente hace algunos post. También os contaré que tal la experiencia en otro momento.

Práctica meditativa niños

Pero bueno, hoy os quiero comentar un pequeño “experimento” que he estado haciendo con mi hijo desde hace unas semanas, dicho así suena hasta mal, pero os cuento.

Mi hijo es bastante movido y hablador, más o menos como la mayoría de los niños, puede que un poco más.
La cuestión es que aunque a veces se pone a practicar conmigo, no es algo que haga de forma habitual. Y entenderéis que, como madre y como practicante de yoga, me gustaría que practicase un poco más. Además de que sé que sería bueno para el en muchos sentidos, estoy convencida de que le ayudaría a contener ese “nervio” que a veces se apodera de el. Pero sé que no le puedo obligar.

Además, practicar yoga con niños, es algo que, hasta donde yo sé, no se puede hacer de una forma seria y rigurosa. Me explico, no se suele recomendar una práctica formal hasta los diez o doce años en adelante. Entiendo que depende del grado de madurez de cada niño y del nivel de desarrollo físico que lleve.
Pero personalmente, soy partidaria de ir introduciendo de forma informal esta maravillosa disciplina, para que el día de mañana puedan tener una base de conocimiento sobre ella y puedan disfrutarla en toda su plenitud.

La cuestión es que estuve pensando cómo hacer una pequeña práctica meditativa con el, para que le resultase más atractivo y se me ocurrió lo siguiente, entre otras cosas que también estoy probando con él y que si veo resultados positivos ya os contaré.

Es una pequeña práctica meditativa, se podría decir así. Está pensada para hacerla con niños, porque parece un juego, pero la puede poner en práctica cualquiera.

Las personas que la vayan a hacer ( mínimo 2) se colocan sentadas en círculo, con una posición cómoda y colocan las manos extendidas boca arriba encima de las rodillas. Las manos de los participantes se tienen que superponer, quedando la mano derecha por encima de la izquierda. La espalda permanecerá lo más erguida posible.

La práctica consiste en lo siguiente, se cierran los ojos, se respira profundo un par de veces y uno de los participantes ( que previamente se ha decidido para hacer de guía) comienza a tocar con la los dedos de la mano derecha, la mano derecha de su compañero de la izquierda, con un toque suave, que no haga ruido. Si el círculo es de más de dos personas, en sentido de las agujas del reloj.

Cada uno de los participantes tiene que ir contando las veces que ha sentido que le tocaban la mano derecha, solo cuando le toquen a él.

La persona que hace de guía es quien decide cuándo empezar y terminar la ronda, también el ritmo de toque.
Os recomiendo que las primeras veces no contéis más de quince, para ir pillándole el tranquillo. Pero con la práctica podéis contar lo que queráis y también, para añadir dificultad, llevar un ritmo desigual, por ejemplo.

Cuando se termina la ronda, cada uno dice el número de veces que le han tocado la mano y, en teoría, hay que coincidir en la cifra todas las personas que participan. Ahí está la gracia.

¿Qué se trabaja con este ejercicio?
Primero el permanecer quieto, la concentración para seguir la cuenta, la capacidad de atender a tu cometido ( contar tus toques) sin perder un segundo cometido ( tocar al de al lado). En definitiva, y como se dice por mí zona, “estar en lo que se está”, en el aquí y ahora.

Esta práctica, en principio, os recomiendo que la hagáis en silencio, sin sonidos que puedan distraer. Pero con el tiempo, también es bueno hacerla con sonidos de fondo, de la vida cotidiana. Para que así cueste un poco más mantener la atención.

El tiempo que llevo haciéndolo con mi hijo, y en alguna ocasión con algún amigo suyo también, ha salido bastante bien, porque al finalizar la sesión ( suelo repetirlo dos veces) estaban más calmados y hablaban con un tono más suave.

La intención sería repetirlo una o dos veces a la semana, como mínimo.

Espero que os resulte útil, ya me contareis. Mientras tanto seguiré probando otros ejercicios para hacer con los peques y ya os contare mas adelante como van.

¡Muchas gracias por estar ahí cada día!
Blanca

 

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6 thoughts on “Práctica meditativa para hacer con niños”

  1. Sencillamente genial, lo voy a probar con mis sobrinos (o al menos intentarlo). Tengo una de 3 años y medio, Cloe, que este verano se ponía a hacer yoga conmigo (quizá recuerdes alguna foto en Instagram), y dos terremotos, Ana y Jorge, con los que me parece un “desafío total”, jajajaja, y a la vez una manera genial de encauzar su nervio, como tú dices. Ya te iré contando si tengo ocasión de ponerlo en práctica.

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  2. ¡Muy bonito! Lo probaré! Yo tengo en casa dos pequeños a los que les encanta ‘estorbar’ mientras practico yoga. Con ellos hago prácticas de mindfullnes, es absolutamente genial ver cómo funciona en ellos la meditación, mucho más rápida y directa que en los mayores, a los que nos cuesta más desprendernos de prejuicios y preocupaciones. Te recomiendo un libro que viene acompañado de un CD de audiomeditaciones para niños. Se llama Tranquilos y Atentos como una Rana de Eline Snel. Muy recomendable.

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    1. Muchas gracias por compartir tu experiencia y por la recomendación! Me la apunto! Espero que disfrutes de la práctica y observes resultados positivos.
      Mil gracias por leerme! 😉

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  3. Es cierto, cada vez mas gente practica yoga y meditacion y personalmente creo que los efectos se notan y en poco tiempo. Hace muy bien por eso lo recomiendo a todos mis conocidos. Lo que no sabia es que se podia hacer con los niños. Muy buena tecnica. Gracias y exitos

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