Consciencia con el planeta, sobre mi

Subiendo al Moncayo

Muy buenas!

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Hace unos días pudisteis ver como, en compañía de mi familia, ascendíamos al pico Moncayo.

Ya sabéis, os lo he dicho en más de una ocasión, que estar en contacto con la naturaleza nos reordena, equilibra, llena, como lo queréis decir la energía corporal. Es super estimulante y motivador ver cómo nuestro cuerpo reacciona ante los diferentes elementos naturales que nos vamos encontrando por los diferentes caminos, ver como nuestras sensaciones reaccionan ante los cambios de la climatología, la superación de dificultades físicas, etc.

Para mí, estar en contacto con la naturaleza, es una forma tan directa y tan buena de experimentar en nosotros mismos reacciones y emociones que después también se trasladan al día a día, que merece la pena, sí o sí.
Además, es sencillo y relativamente económico, ya que aparte de el gasto de la gasolina, si hay que desplazarse a varios kilómetros, poco más hay que gastar. La comida y la bebida la podemos llevar de casa tranquilamente. Y eso sí, siempre tiene que volver con nosotros la basura!
Así que por si algún día pasáis cerca de esta mítica montaña del Sistema Ibérico, es la más alta con sus 2413 m sobre el nivel del mar, no perdáis la oportunidad de “perderos” por alguno de sus caminos, todos ellos perfectamente señalizados. Y si tenéis el tiempo suficiente, el clima os acompaña y una condición física suficiente , que tampoco hace falta tanta, ascended hasta su cima para poder contemplar las increíbles vistas que desde arriba se tienen.

 

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El primer tramo, por un hermoso bosque!

 

Eso sí, como en cualquier montaña en la cual la altura empieza a ser considerable, hay que tener en cuenta unos requisitos mínimos para que la seguridad esté por encima de todo.
Ropa y calzado adecuado, protección solar, agua suficiente y algo de comida por si la cosa se alarga. Consultar con anterioridad las condiciones climatológicas, tener claro el camino que hay que seguir, haber indicado a alguien conocido la ruta que se va a iniciar y el horario previsto.
Son las condiciones mínimas a tener en cuenta para que la excursión transcurra de principio a fin con tranquilidad y de buena manera.

 

Saliendo de la zona boscosa, nos esperaba un solazo y la luna también.
Saliendo de la zona boscosa, nos esperaba un solazo y la luna también.

 

Sobre el Moncayo os puedo decir que tiene fama de clima traicionero, cambia muy rápidamente y por eso hay que estar 100% seguros de que el día se presenta tranquilo.
En este caso, la ascensión la hicimos por su cara norte, la más empinada y pedregosa, partiendo desde el caserón-albergue que se encuentra a 1600 m de altitud, punto donde termina el camino para vehículos.
El camino hacia la cima transcurre entre los restos de los dos antiguos circos glaciares, el de San Miguel y San Gaudioso. Desde lejos, ayudan a formar su característica silueta, vistos de cerca impresiona ver sus dimensiones.
Al llegar a la parte de arriba todavía hay que caminar unos metros hasta llegar al pico, que si os quedáis mirando su silueta desde el lado de la provincia de Zaragoza, es el pico que se encuentra más a la derecha.

 

Gran parte del recorrido es así de inclinado y pedregoso.
Gran parte del recorrido es así de inclinado y pedregoso.

 

A nosotros nos hizo una mañana con muy buena temperatura y el viento, que arriba suele soplar fuerte, también estuvo bastante moderado.
Además, el cielo nos regaló un precioso mar de nubes que por suerte, y a lo largo de la mañana, se fue disipando, para poder contemplar las vistas en su totalidad.

 

Una vez arriba las vistas son impresionantes!
Una vez arriba las vistas son impresionantes!

 

Si subir cuesta lo suyo debido a la gran inclinación, que sobre todo en algunos puntos del camino, adquiere el monte en cuestión, la bajada no es menos divertida. Hay que tomárselo con calma, para no terminar bajando rodando o sentados.

 

En la cima, foto yogui de rigor!
En la cima, foto yogui de rigor!

 

En esta ocasión, la ascensión la realizamos tres adultos y dos niños. Por lo que el ritmo fue relajado y muy distendido. Lo mejor, que ninguno nos caímos, ni no hicimos daño de ningún modo. Ni siquiera tuvimos agujetas el día siguiente.
Si por algo destacan los bosques del Moncayo es por sus hayedos, son espectaculares, sobre todo en otoño. Pero a mí personalmente hay una zona boscosa que me chifla y es la que alberga al pino negro.
En fin, cerca, os gusta la montaña o tenés oportunidad de pasar por mi tierra, nos olvidéis de visitar este paraje, parque natural de la dehesa del Moncayo, desde 1978.

 

Así es como veis al Moncayo desde mi montecito.
Así es como veis al Moncayo desde mi montecito.

Que tengáis un muy buen comienzo de semana!

Muchas gracias por leerme y nos vemos en el próximo!
Blanca

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