Inspiracion

Si yo estoy bien, tú estás bien.

Muy buenas yoguis!

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No podéis imaginar los días que llevo de pasar a limpio apuntes, releyendo los libros del curso, volviendo a repasar textos, etc. Y aún me queda!

Pero lo más sorprendente de todo, al menos para mí, es lo bien que lo estoy pasando al realizar este trabajo. Lo digo porque nunca me he considerado una “buena estudiante”, vamos que nunca ha sido lo mío. De ahí que me encuentre especialmente satisfecha conmigo misma ya que, aparte de ver como poco a poco me voy enterando mejor de las cosas del curso, veo cómo evoluciono como persona.

 

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Lo que vengo a contar hoy es algo que puede que quede un poco pretencioso pero que sepáis que para nada es esa la intención.

Ya lo he comentado en alguna ocasión a lo largo de este año pero si algo estoy notando en mi evolución a la hora de seguir caminando en este Sendero del Yoga es la evolución emocional, con todo lo que ello conlleva.

De ahí el título que he puesto hoy para el post, “si yo estoy bien, tú estás bien”. No sólo tú y yo, todo lo que nos rodea.

Durante estos últimos meses he podido comprobar en mi propio día a día como, poco a poco, voy conociendo, aceptando y controlando mejor mis emociones.
Tengo que decir que es muy liberador!!
Pero además, últimamente estoy siendo consciente de cómo el cambio, que todavía se está produciendo en mi, afecta también a las personas que me rodean. Cómo? Por la sencilla razón de que se rompe la cadena de las malas vibraciones y se crea una nueva con una mejor energía.

Voy a poner un ejemplo que me pasó hace unos días.
Era fin de semana y decidimos salir de excursión a la montaña, algo que es cada vez más frecuente en mi familia y a mí me encanta.
La cuestión es que mi hijo ese día se levantó bastante desganado. Aceptó la propuesta de ir a caminar un buen rato de buena gana pero nada más llegar al lugar en cuestión comenzó con una lista de preguntas del tipo “cuando paramos?” e incomodidades físicas ( de repente le pasaba de todo!), que no ayudaban para nada a crear un ambiente relajado y de disfrute.

Hace un tiempo, os aseguro que no hace tanto, mi reacción hubiera sido de saltar a las primeras de cambio y comenzar a reprochar esa actitud. Hubiera ido subiendo el todo e intentando “forzar” la situación que a mi juicio tendría que estar sucediendo en esas circunstancias. Esta reacción, muy seguramente, no hubiera ayudado para nada a relajar el ambiente. Lo que habría conseguido es que poco a poco todos los miembros de la excursión hubiéramos acabado de mal humor y sin disfrutar de la experiencia.

Por qué sé que a veces pasa esto, porque a mí me ha pasado y no una vez solo.

Pero esta vez no fue así.
Lo primero que hizo mi mente, de manera inconsciente, fue analizar lo que estaba pasando y contrastar esos datos con otras situaciones ya vividas. Enseguida fui consciente de que lo único que le pasaba a mi hijo es que, por alguna razón que no he llegado a comprender, estaba “bloqueado”. No lo hacía por “hacer la puñeta” como pasa en otras ocasiones, le estaba saliendo sin ser consciente el mismo. También me atrevo a decir lo de “bloqueado” porque yo misma he sentido esa sensación en alguna ocasión, de ahí que lo pudiera comprender.
Una vez llegué a esta conclusión pensé que lo mejor era darle espacio. Con esto me refiero a que no le di más importancia y en consecuencia le resté protagonismo al bloqueo, dejándolo pasar.

Para contrarrestar sus quejas, tanto mi marido como yo le decíamos cosas positivas que harían que esos “problemas” terminasen desapareciendo. Y así fue transcurriendo toda la jornada.
Si os soy sincera, no conseguimos que el bloqueo desapareciese del todo pero sí que conseguimos terminar la excursión de una forma muy positiva y creando bonitos recuerdos.

Al terminar la jornada me senté a hablar con él para intentar averiguar cómo se había sentido durante ese día. Como os he dicho antes no conseguí averiguar qué era lo que le había tenido con esa actitud. Pero si conseguí hacerle entender que finalmente había conseguido hacer mucho más de lo que él creía en un principio, que todos habíamos terminado la experiencia aprendiendo los unos de los otros y que habíamos disfrutado.

Con esta historia no sé si os dejo claro la frase con la que he titulado este post. Pero creo que es evidente como el estado de ánimo de uno mismo acaba afectando a los que le rodean, independientemente de las diferentes situaciones que la vida te vaya poniendo por delante.
El porque se está produciendo este cambio en mi misma… pues puede ser la propia madurez que la vida te va haciendo ganar o para que os voy a engañar, estoy más que convencida de que el Yoga tiene mucho que ver.

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Al hilo de esto, o igual no…. En breve comienzan los nuevos cursos no sólo el escolar, también los de actividades.
Ya habéis pensado a qué clase de Yoga os vais apuntar?
Siempre os digo que, si no tenéis una decisión tomada ya, es mejor que probéis diferentes estilos y diferentes maestros, que probéis durante unos cuantos días para saber si realmente es el que os gusta o no. Pensad que es cuestión de tener una mente abierta.
Lo que primero vais a notar cuando se comienza a asistir a clases dirigidas son los beneficios físicos, los emocionales tardan más tiempo en llegar.
Por eso cuanto antes comencéis mejor!

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Antes de despedirme os adelanto una pequeña sorpresa, ya tengo preparado un nuevo calendario para practicar todos juntos durante unos días en septiembre! Os apetece!
En los próximos días lo compartiré en Instagram, estad atentos!

Nada más por hoy, que paséis un muy buen fin de semana, os espero por la redes sociales y aquí en el blog.
Muchísimas gracias por dedicarme parte de vuestro valiosísimo tiempo!

Luz para todos!
Blanca

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6 thoughts on “Si yo estoy bien, tú estás bien.”

  1. Hola Blanca.
    Me ha encantado este post. La razón es que mí motivación para iniciar el camino del yoga fueron mis hijos.
    Quería conseguir justo la reacción que describes. Soy de las que pienso que se aprende por imitación y si educamos con respeto conseguiremos adultos respetuosos y felices.
    Gracias a ti y muchas yoguis que sigo en instagram, aprendo muchísimas cosas que me hacen ser más feliz y hacer más feliz a los que me rodean.
    Muchas gracias Blanca

    Me gusta

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