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Mi primer año en Sanatana Dharma

Muy buenas yoguis!

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Que esta semana un tanto loca? Puente, laboral, festivo, escapadas, etc. Espero que sea de la forma que haya sido lo hayáis disfrutado.

Por mi parte sigo con mi baile emocional, no termino de calmarme, centrarme, aclararme… pero me estoy limitando a observar, intentando no dejarme llevar por cada altibajo. Y por supuesto agradecida de ser consciente de ello y poder aprender.

Si me seguís por la redes habréis visto que, para ponerme más a prueba, mi teléfono móvil ha decidido “morir” súbitamente. Esto ha significado una desconexión parcial con el mundo, ya que desde la tableta he podido seguir la redes sociales, pero ni llamadas ni washap ….. lo he llevado regular os soy sincera.
Seguramente también he perdido las fotos y documentos que había en el, en fin todo pasa por algo, lo sé…

Pero bueno, que he aprovechado un rato para hacer balance del curso que acabo de terminar y aquí os va. Sentaros, que he intentado resumir pero me ha costado! Jejeje
El pasado fin de semana viajé por última vez este año a Cestona para terminar el primer año del Curso de Formación de Profesores de Yoga en el Ashram de Sanatana Dharma.

 

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Ya lo he contado por aquí, y en la redes sociales, en el último mes he estado más nerviosa de lo normal, debido a que tenía que terminar un trabajo con los apuntes de todo el curso y preparar el examen final, algo a lo que hacía muchos años que no me enfrentaba y con lo que nunca me he llevado del todo bien.
Aparte de ese de ligero nerviosismo, también he de admitir que tenía una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado la alegría de haber terminado el curso por completo, habiendo asistido todos los meses, los 12 días en agosto, escuchando todas las clases, participando en todas las clases de Asana dirigidas por los compañeros, etc. vamos, que no me perdido nada. Pero por otro lado también sentía la tristeza de que se terminase esta experiencia que tanto me ha aportado personalmente, sumada a la incertidumbre de no saber si voy a poder continuar el año que viene.

Ha sido tremendamente enriquecedor escuchar todos los conocimientos de boca de mis profesores, los datos que mi mente ha sido capaz de retener, y lo mejor de todo, como se han sumado a mis prácticas diarias personales para llevar a la praxis aquello que ya era capaz de entender, asimilar y practicar.
Esta suma de conceptos a la práctica diaria se ha notado y mucho, no puedo describir bien en qué sentido, pero personalmente estoy cada día más satisfecha y feliz en esos minutos que dedico a observar mi cuerpo y mi mente.

También he de admitir que algunos de esos conceptos todavía me falta mucho para llegar a su comprensión, tengo que estudiar lo ya aprendido y seguir leyendo más libros con opiniones diferentes para poder tener un mejor criterio a la hora de opinar sobre todo lo que engloba al Yoga.
Una de las cosas que aprendido durante este año es que no hay que creerse todo al cien por cien, ni tampoco a la primera. Hay que cuestionarse las cosas, buscar nuestra propia información, contrastar, experimentar y en consecuencia poder formar una opinión propia.
También he aprendido que cada uno podemos tener un punto de vista diferente sobre una misma cosa, lo cual quiere decir que no hay una sola visión sobre un mismo tema y hay que respetarlo.

Además en la vida todo cambia y aquello que cambia no es la Verdad absoluta. La Verdad es aquello que no cambia, así que párate a pensar cuántas cosas de ti mismo y de lo que te rodea cambian a lo largo de la vida, entonces sabrás que eso que cambia no es la Verdad.
Y cuál es la Verdad absoluta? Aquella que se encuentra en nosotros mismos y en todo lo que nos rodea pero que no somos capaces de percibir. Aquella que el trabajo de Yoga nos ayuda a encontrar.

La convivencia experimentada estos meses ha ayudado a percibir esa Unidad de la que tanto hablamos, la que hay en todos y en todo, a través de la propia diversidad del grupo. Más de sesenta personas de diferentes edad, sexo y pensamiento que hemos sido Uno. Puede sonar al flipe emocional que uno pilla al haber convivido de una forma tan intensa, pero no. A lo largo de todo el año el entendimiento, respeto y cariño ha estado presente en todos, desde el mes de enero que ya se vio el buen rollo y hasta diciembre dónde se ha visto la evolución personal de cada uno y la del grupo, todo in crescendo!!
Hemos vivido el embarazo completo de una de las compañeras, que sólo faltó el mes que te tocaba dar a luz. Por lo que también hemos conocido a la preciosa alma que ha traído a este planeta, una hermosa niña.
Acompañado a distintas compañeras que han sufrido trances duros en sus vidas personales y a las cuales hemos brindado nuestra energía, cariño y apoyo.
Hemos hablado, escuchado, reído, llorado, paseado, bailado, cantado, etc. todo de una forma plena, inexplicable a veces. En el fondo cada uno de nosotros tenemos nuestras vidas pero en cierto modo parece que nos conociéramos desde siempre.

Personalmente me he llevado bien con todos pero especialmente con algunos compañeros he conectado un poco más allá. Me atrevo a decir que he encontrado un par de almas gemelas de esas que se que van a estar siempre presentes, aún cuando no estén cerca ni nos veamos a menudo, algo por lo que me siento especialmente agradecida.

De todo el año guardo imágenes grabadas en mi memoria como si de un tesoro se tratasen. Paseos por caminos mágicos, atardeceres en la playa, amaneceres de cuento, paisajes con ovejas “pom pom” ( así las he bautizado yo!!), gallinas y burros que enamoran, el sonido del río Urola, los árboles bailando con el viento, la lluvia, la humedad del ambiente, miradas de esas que hablan, abrazos, charlas filosofales resolviendo el mundo, otras conversaciones con confesiones más íntimas,… todo eso ya forma parte de mi y me acompañará siempre.

 

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Podría estar hablando un rato largo de todo!!

Y el colofón a todo lo pusimos este fin de semana pasado donde las 48h. que transcurrieron desde que salí de casa hasta que volví me parecieron cuatro días por lo menos, fijaros la de momentos diferentes y que bien aprovechados todos ellos! Jajaja No me quedo un minuto libre donde relajar a la mente, viví cada una de esas 48h. a plena consciencia ( o por lo menos con toda la que pude).

La semana anterior me había visualizado en cada uno de los momentos del fin de semana pero la realidad superó a la imaginación.
Ya el viernes fue intenso y largo. El viaje con más nervios de los habituales, la cena, la charrada de turno, las primeras risas barruntando la celebración del fin de curso, un poco de lectura para relajar, un paseo bajo el increíble cielo estrellado y a intentar dormir ( poco dormí).

El sábado prometía y no defraudó. Meditación, mantras, desayuno y a comenzar el examen. Cinco horas más tarde, con alguna pequeña pausa incluida, lo terminaba. Seguro que es mejorable pero estoy más que satisfecha con el trabajo de estudio realizado. Hay mucho que comprender y asumo que llevará tiempo.
Como “autoregalo” por acabar pronto el examen fui a ver atardecer a la playa de Deba. La Luz, el olor a mar, el sonido de las olas, pisar la arena, el momento en si…..felicidad!!
De vuelta en el Ashram reunión para meditar, un tiempo para cambiarnos y de cena, a celebrar todos juntos!! Hasta el trayecto al restaurante fue para recordar! Luego en la cena, las charlas, más charlas y de baile en baile siguió la noche, hasta cuando cada uno quiso. Una noche memorable!

El domingo ya más tranquilos, después de los quehaceres oportunos, tuvo lugar el acto de despedida y entrega de diplomas. La emoción me supero. Toda la energía que me sostuvo de forma increíble durante las horas anteriores se transformó en emoción pura. Ver a todos mis compañeros allí, haciendo balance de todo el curso, sin saber si los volveré a ver pronto, tarde o nunca. No pude contenerme y comencé a llorar. Intenté estar presente aún así, no quería perderme nada. Era feliz por ellos y con ellos, fue un momento para recordar.
Entregamos los trabajos y nos dieron el diploma. Foto de grupo y fin.

Mis compañeros de coche y yo fuimos casi los últimos en irnos de allí.
Me costó. Dichoso apego! Jeje

Sé que volveré, es nuestra casa. Pero no sé cuándo y me entristece bastante.

Feliz, bendecida, agradecida, aceptando el momento, confiada, con un poco de ansia, a días con la cabeza un lío, enfocándome en el futuro más inmediato, etc. Así me encuentro en estos días posteriores al curso. Aceptando el presente y trabajando por crear el futuro desde el hoy.
Hasta aquí un mini resumen de lo que ha sido este primer año de formación como Profe de yoga, el primero de muchos, espero. Queda mucho por desaprender y volver a aprender.
Estoy segura de que es el principio de muchas cosas buenas.
Desde aquí quiero animar a cualquier persona que practique yoga y tenga ese anhelo de ir un poco más allá a participar en uno de estos cursos. No es necesario querer dar clases luego, como crecimiento personal ya es una maravilla.

Seguramente no he conseguido transmitiros todo lo que este año ha significado para mí, aún lo estoy asimilando.

Muchas gracias por leerme y dedicarme parte de vuestro valioso tiempo!

Luz para todos!
Blanca

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6 thoughts on “Mi primer año en Sanatana Dharma”

  1. Gracias por compartir Blanca. Me he visto reflejada totalmente. Yo hice mi formación como profesora de yoga para niños y adultos ( dos cursos) con los mismos compañeros y el vínculo que se crea es increíble. Seguimos todos en contacto, a algunos los he visto físicamente, al resto los siento cada vez que me hacen falta.
    Cuando terminé, mis sentimientos también fueron encontrados y también de ahí aprendí. Cuando vuelvas por aquí, me avisas y me guías por el ashram. Namaste

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    1. Muchas gracias a ti Maty!
      Conoces Cestona? Si es así, ojalá coincidamos algún día, si me ves por allí llámame que yo a ti no te voy a conocer!
      Muchas gracias por compartir tu experiencia aquí también! 😉

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  2. Me ha encantado tu post Blanca,toda una motivacion con el yoga para mi que llevo años practicandolo pero de forma intermitente.Espero por fin poder incluirlo de forma habitual a mi vida.Gracias.

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  3. Enhorabuena por todo este año y el esfuerzo que has realizado. Es una satisfacción poder decir que has completado el primer año y aunque quizás ahora no puedas seguir en Cestona no es un adiós, sino un hasta pronto. Gracias por compartir tantas experiencias con nosotros, quería agradecértelo. Otra cosa que me gustaría proponerte, es posible que subas un post o una foto del diploma? Ya que yo realicé hace unos años este curso y la verdad me encantaría ver los si los diplomas han cambiado o siguen igual, personalmente es algo que guardo con mucha ilusión y cuando lo miro es como si retornase en el tiempo y me trae muy buenos recuerdos.
    Como he dicho al principio, Gracias y enhorabuena por este Blog tan bonito.
    Hasta pronto!

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    1. Hola Javier!
      Muchas gracias por su palabras! Ya habrás visto que finalmente he podido volver y esto me hace muy feliz.
      Tu, que ya has pasado por lo mismo puedes comprenderme.
      El diploma, lo enseñaré algún día claro! Estoy convencida de que sigue igual, es precioso. Ya lo he colocado en el salón de mi casa 😉

      Muchas gracias de corazón por leerme! 😉

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